Beber agua no purificada puede exponerte a una serie de riesgos para la salud debido a la presencia de contaminantes que pueden estar presentes en el agua sin tratar. Algunos de los riesgos más comunes incluyen:
- Enfermedades transmitidas por el agua: puede contener patógenos como bacterias, virus y parásitos que pueden causar enfermedades graves como gastroenteritis, cólera, hepatitis, giardiasis y enfermedades transmitidas por el agua.
- Contaminantes químicos:
puede contener una variedad de contaminantes químicos, como metales pesados, pesticidas, productos químicos industriales y subproductos de desinfección. La exposición a estos contaminantes puede tener efectos negativos en la salud a largo plazo, incluyendo problemas en el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema reproductivo.
- Toxinas naturales:
dependiendo de la fuente de agua, puede contener toxinas naturales como cianobacterias (algas verdeazuladas) que producen toxinas peligrosas para la salud humana, como microcistinas, que pueden causar daño hepático y otros problemas de salud.
- Enfermedades parasitarias: el agua no tratada puede contener parásitos como Cryptosporidium y Giardia, que pueden causar infecciones intestinales graves.
- Contaminación bacteriana: la presencia de bacterias como Escherichia coli (E. coli) en el agua sin tratar puede causar enfermedades gastrointestinales y otras infecciones.
- Impacto en grupos vulnerables: los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos debilitados son especialmente susceptibles a los efectos negativos del consumo de agua no purificada.